Crónica de los primeros años del Club, reconstruida a partir de su libro de actas.
Los antecedentes de lo que hoy es el Primer Club del Ford T de Argentina se remontan a agosto de 1995, cuando se planteó la iniciativa de hacer un asado de camaradería entre automóviles Ford T y Ford A. El domingo 18 de agosto de 1995, alrededor de diez de estos automóviles partieron a las 10:30 desde los arcos del Cabildo de Córdoba. La formación fue despertando admiración a su paso por la calle 27 de Abril y la avenida Colón, y al mediodía la caravana llegó a Reducción, un arroyo cercano al Pan de Azúcar, donde se compartió un cordial asado con las canastas de pan, vino y carne que cada uno aportó. Al terminar se labró un acta con la intención de dar origen a un club que agrupara vehículos de hasta 1930 — pero, lamentablemente, aquella acta fundacional se perdió.
Antes de terminar 1995, en diciembre, la experiencia se repitió en el establecimiento San Miguel, próximo a Salsipuedes.
¿Y qué fue de aquella acta fundacional? Daniel Bollo lo recordaba así al cumplir el Club sus 13 años (diciembre de 2009):
Se trataba de una salida a Reducción, un arroyo cercano al Pan de Azúcar. Hacia allá partimos unos 10 autos cargados con todas las vituallas necesarias para un asado como Dios manda, carbón, parrilla y carne incluidos.
Recuerdo a la esposa de Alfredo Massaroni ayudando activamente y a Picapiedra, mecánico del Escribano, reabasteciéndose de “nafta común” (tetrabrik del tinto) ya que en la zona no se conseguía de la “súper” (léase, algún 3/4 decente), y cuyo nivel de llenado se veía claramente en su nariz, que iba desde un tinte rojo (1/4 de tanque), bordó (medio) y morado casi negro al completarlo.
En la etílica alegría de la sobremesa, el grupo decidió redactar colectivamente el acta fundacional, la que se materializó sobre el papel de estraza que había envuelto la carne y, solicitada la correspondiente ratificación notarial, el Escribano estampó un rotundo DOY FE y su rúbrica en tan rudimentario documento, ordenando su publicación, por lo que con el cuchillo del asador se la fijó firmemente en el tala más cercano.
Y allí quedó, como fiel testigo del regreso de la zaeta touring azul metalizado, cuando, con Picapiedra al volante con el tanque full-full y el Escribano con su problema de vista de copiloto, cruzaron el arroyo sin envidiar para nada a los bólidos del rally que hacía poco tiempo habían pasado por allí.
Y por allá arriba seguirán paseando en modelos T color celeste, recordando esas salidas y esa noche de diciembre del 96 cuando, en “lo del Escribano”, se concretó su sueño de crear un ámbito de camaradería para los que nos une la pasión por los T.
Durante 1996 se planteó la gran discusión entre el escribano Raúl del Castillo Vieyra y Jorge Báez: ¿el club estaría formado exclusivamente por Ford T, como sostenía el escribano, o por autos vintage en general, como proponía Báez? La balanza se inclinó por la propuesta del escribano, y ese año se realizaron salidas esporádicas por la ciudad en las que participaron solo Ford T.
El 16 de diciembre de 1996, en la escribanía Del Castillo, se reunieron los propietarios de Ford T con un tema central: constituir la filial argentina del Model T Ford Club International (MTFCI), para lo cual hacían falta al menos cinco socios. Aceptaron oficializarse Alfredo Ángel Mazzaroni, Daniel Enrique Bollo, Lucio Daniel Lafata, Federico Martín Duarte, Daniel Misano, Daniel Ángel Carosoto, Jorge Eduardo Báez, Raúl del Castillo Vieyra y Miguel Ángel Esquenazi. Por unanimidad se eligió presidente a Alfredo Ángel Mazzaroni y, como nombre oficial, Primer Club del Ford T de la Argentina. Esa misma reunión dejó redactada y firmada la solicitud de inscripción como chapter del MTFCI, por lo que el 16 de diciembre de 1996 es la fecha que el Club toma como la de su afiliación. Poco después se incorporaron Ramón Alonso e Ignacio Centineo: ya eran once los socios.
Con esas once personas quedó constituida en Chicago, Illinois, la filial argentina del Model T Ford Club International, y los nombres de los once fundadores aparecieron en la revista Model T Times de marzo de 1997.
En enero de 1997, en la oficina de Jorge Báez, se completó la primera comisión directiva: vicepresidente, Raúl del Castillo Vieyra; secretario, Jorge Báez; tesorero, Lucio Daniel Lafata; corresponsal, Daniel Bollo.
La primera salida del año fue el 9 de febrero: seis Ford T se concentraron en la estación de servicio San Lorenzo y recorrieron la zona norte de la ciudad, para culminar con una choripaneada en el domicilio de Jorge Báez. El 9 de marzo, a propuesta del escribano, la convocatoria se hizo en la Plaza Colón — que sería el punto de partida clásico de las salidas dominicales — con destino a Santa Elena; en el regreso, las fotos tomadas frente a una antigua mansión semiabandonada sirvieron para ilustrar la primera página web del Club, a cargo del corresponsal Daniel Bollo.

Siguieron la caravana de abril al establecimiento San Miguel (diez autos, entre la arboleda otoñal que retrató la revista Road Test), la de mayo a Alta Gracia (once autos, el récord del año) y la de julio, nuevamente a Alta Gracia, invitados por la intendencia, donde se estrenó el megáfono del Club donado por el escribano. En junio, cuatro Ford T corrieron el rally de la Asociación Cordobesa de Autos Antiguos, que por primera vez incluyó una categoría Ford T.
Y en septiembre de 1997 llegó el gran salto: el Primer Encuentro del Ford T en La Falda, con veinte automóviles, por el 89º aniversario de la creación del modelo.
El 9 de diciembre de 1997 se eligieron las autoridades para 1998 — presidente Jorge Ortiz, vice Alfredo Mazzaroni, secretario Jorge Báez, tesorero Ricardo Avellaneda, corresponsal Daniel Bollo — y se creó el cargo de jefe de redacción, confiado a Pedro Walter Lamberti, pensando en lanzar la revista del Ford T.
En febrero de 1998 se aprobó el primer estatuto interno, que estableció las categorías de socios activos y adherentes y dejó constancia de la autonomía orgánica del Club respecto de la Asociación Cordobesa de Autos Antiguos, reconocida como organización madre. En julio comenzó el ciclo de charlas de los primeros miércoles de cada mes: la abrieron Jorge Ortiz, Jorge Báez y Alfredo Mazzaroni, y en agosto Alejandro Mogni disertó sobre el impacto social del Ford T, aquel vehículo que revolucionó la vida de granjeros y campesinos, con 15.007.033 unidades fabricadas en dieciocho años y medio.
En octubre llegó el Segundo Encuentro, con 22 autos y los primeros participantes internacionales. Y en diciembre, con un balance anual que abrió con 5 pesos y cerró con 1.310,45, una nueva comisión directiva encabezada por Daniel Lafata quedó al frente de un club que ya no dejaría de crecer.
Fuente: libro de actas del Primer Club del Ford T de Argentina.