por Daniel Bollo
Soñar es querer, querer es poder, poder es llegar
Creo que muchos de nosotros hemos soñado más de una vez con poder realizar algo fuera de lo común, que nos saque de la rutina y amplíe ese ámbito diario que se nos antoja chico, limitado y en ocasiones, nos agobia.
Nuestros T nos dan la posibilidad de concretar esos deseos.
En el mensaje previo al viaje La Quiaca-Ushuaia, decía: «A muchos les parecerá una locura viajar miles kilómetros en agotadoras jornadas, pero no puedo ni pretendo explicarlo: A los sueños y a los sentimientos no se los puede explicar, solo vivirlos. Comprenderán sólo aquellos que abriguen, aún desde hace mucho, “locuras” cuya evocación los haga vibrar en la esperanza de que algún día se harán realidad».
Los consejos que siguen son para aquellos que cobijen alguna de esas “locuras”.
Somos locos pero no comemos vidrio. La planificación es la madre de la prevención, por lo que, aunque el cronograma no sea estricto y no nos desvele el cuándo, si deberemos preocuparnos por el dónde. Si no es así, tu delirio es significativo y necesitas verdadera ayuda.
Esta programación nos requerirá acumular información de los lugares por donde pasaremos: hoteles, talleres, restaurants, teléfonos útiles, planos, etc. Todo esto, que antes exigía recolectar información de muchas fuentes, fundamentalmente Internet, ahora se simplifica enormemente con un GPS con mapas actualizados. Los mapas de Mapear están muy avanzados, con mucha información y SON GRATIS! e incluyen, además de todo el país, a Uruguay, Chile y Paraguay (www.proyectomapear.com.ar).
Otra ventaja del GPS es que nos permitirá conocer: la velocidad en el instante (no es poca cosa en un T), el consumo promedio, hora probable de llegada, restaurants y hoteles cercanos a la ruta, etc.
Hablando de planificación, la preparación del auto se debe hacer con mucha anticipación, repasando cada uno de sus elementos, lo que seguramente requerirá el desarme y/o ajuste completo de más de uno de estos conjuntos. Se debe repasar en detalle el eje delantero y tren trasero, sacando juegos, alineando, controlando balance de ruedas, que estas tengan cubiertas, cámaras y PROTECTORES en muy buen estado, con ningún o muy pocas reparaciones o parches. Al motor es imprescindible ajustarlo, aros, bielas y bancadas, si es que no lo has hecho recientemente. Con problemas de temperatura es imposible lidiar en tramos largos, por lo que deben solucionarse antes de salir.
Por la consabida ley de Murphy: “si algo puede fallar, seguramente fallará”, cualquier avería advertida deberá ser corregida antes. Las desconocidas seguramente tendrán su oportunidad de revelarse durante el viaje.
Un aspecto muy importante de la planificación es la vuelta. Tendemos a pensar solamente en la ida, dejando buena parte del retorno al azar, sin tomar en cuenta que el regreso implica tanto esfuerzo como la ida, pero sin las expectativas de esta.
Si la locura lo amerita, seguramente querremos que trascienda (síndrome del loco famoso). Aunque podamos sentirnos intimidados, en honor al esfuerzo que realizaremos, viene bien comunicar nuestros planes a los medios que tengamos a mano, locales y del punto de llegada.
Si el raid obedece a alguna razón histórica o institucional, no es mala idea imprimir un pequeño volante con la explicación de esas razones, el recorrido, etc., con lo que lograremos dar a conocer más fácilmente lo que queremos comunicar a quienes se nos acerquen, evitándonos explicar reiteradamente lo mismo.
Un capítulo especial requiere, y cada vez más, el tema de las policías camineras. No es mala idea requerir de la policía local algún permiso o al menos comunicar el recorrido y sobre todo, buscar un contacto al cual recurrir en caso de algún problema. Es casi imprescindible la colocación de balizas permanentes para circular, lo que, junto al encendido de los faros delanteros darán más vis