LA APASIONANTE RESTAURACIÓN DE UN “T” — Daniel Bollo

Nuestro objetivo será desarmar “científicamente” el auto para su posterior restauración, obteniendo como producto final de esta etapa, el chasis pelado, el que será la base sobre la que iremos colocando cada pieza sólo una vez que esté definitivamente restaurada.

Consideraciones previas

Para encarar un buen trabajo y con la seguridad de que el Ford va a quedar en el mismo estado con que salió de la fábrica, sólo cabe desmantelarlo y dejar el chasis pelado para partir desde ese punto. Aunque el coche en cuestión esté aparentemente en buenas condiciones, conviene hacerlo para poder realizar una buena inspección, eventuales reparaciones y proteger todo de la corrosión, sobre todo en los puntos de contacto entre carrocería y chasis.

El taller de restauración

En esta primera tarea hay que tener en cuenta el lugar donde va a quedar definitivamente el “fordcito”. Debe ser un lugar luminoso o con buena luz artificial y en lo posible se debe poder circular alrededor del coche. No debemos olvidar que al sacar la carrocería de su lugar sobre el chasis vamos a necesitar exactamente el doble espacio. Disponer de un foso es una ayuda inestimable lo mismo que algún sistema de aparejos, que simplificarán las tareas de armado y desarmado.

Debemos recordar que siempre resulta mucho más fácil desarmar que armar. La planificación y el trabajo ordenado deben ser una constante. Es por ello imprescindible fijarse un programa de trabajo metódico y cumplirlo rigurosamente.

Normalmente nos ocurre lo contrario: el desorden y la confianza en nuestra memoria nos llevan a pérdidas de tiempo por no encontrar el elemento necesario en el momento preciso pensando adónde iría tal cosa o cómo iría sujeta tal otro o ¿para qué servía esto?

El despiece debe planificarse persiguiendo objetivos concretos y evitando esa insana necesidad que tenemos de saber como funciona algo para lo cual debemos desarmarlo.

Para encarar este proceso de desarme damos algunas indicaciones:

- Estudiar el proceso de desmontaje: Ford ha previsto un proceso de desarme para cada uno de los órganos del coche. Se ahorra mucho tiempo si disponemos del manual de taller. Aún con la información, es bueno tomarse un tiempo para la reflexión, estudiar tranquilamente la situación y no empezar a desmontar los primeros tornillos que aparezcan a nuestra vista.

- Desmontar órganos completos: Es preferible desmontar unidades completas, por ejemplo una puerta con todos sus elementos: cromados, cristales, bisagras, etc., y sólo proceder a su despiece cuando se vaya a encarar la reparación concreta de alguno de sus componentes.

- No desmontar las piezas sin marcarlas: El montaje de cualquier pieza, incluso la más simple, puede convertirse en un verdadero problema si no ha sido debidamente marcada. Generalmente se apela al punto y el martillo para marcar el lugar exacto de armado, pero ocurre que estos autos, tantas veces manoseados, en muchas ocasiones presentan tantos puntos marcados que es imposible utilizar una vez más el sistema, por lo que es apropiada la pintura. Otra forma es la de poner tarjetas atadas con la identificación y con detalles (izquierdo, derecho, etc.) de la pieza.

- No desparramar las piezas: Ser muy cuidadosos con las piezas que vamos sacando. Conseguir la mayor cantidad posible de cajones, cajoncitos, latas y frascos. Distribuir las piezas de cada órgano en un recipiente diferente, colocando los tornillos en sus alojamientos.

- No tirar absolutamente nada: Una pieza o una parte de ella siempre nos puede dar pistas de cómo reponerla, por lo que no se debe tirar nada hasta la finalización del trabajo.

- Trabajar limpio: Al encarar el trabajo sobre cualquier elemento, limpiarlo totalmente y trabajar de esa manera. Al dejar temporariamente el trabajo, taparlo con alguna funda o trapo hasta retomarlo.

- Aflojar y lubricar las piezas antes de desmontarlas: Es conveniente aplicar aceite o “Penetrit” para que aflojen los pernos, tuercas y roscas que vamos a desmontar, incluso hacerlo con varios días de antelación para que el óxido se vaya suavizando.

- Usar herramientas apropiadas: Es fundamental el uso de herramientas adecuadas para cada ocasión. Las llaves fijas o tubos deben ser en pulgadas. La prolijidad debe llevarse a los mínimos detalles: no intentar reemplazar la herramienta correcta por otra para terminar mellando piezas o redondeando bulones y tuercas.

- Piezas difíciles: Cuando una pieza no sale es siempre por un motivo y forzándola o golpeándola sólo conseguiremos romperla. Hay que estudiar las causas del agarrotamiento y aplicar las técnicas adecuadas. Donde se pueda utilizar, es mejor la sierra o el disco para cortar bulones clavados. El uso de la llama es muy peligroso, teniendo en cuenta que en muchos casos existe madera en la carrocería.

Fotografiando el desarme

- Fotografiar todo antes y durante el desarme con el máximo detalle posible: Esto tiene dos objetivos: servirnos de guía al momento del armado y revalorizar todo el trabajo que se hizo sobre el auto. Recuerde: como con su hijo, si no le saca una foto en este momento, no tendrá otra oportunidad, así que tenga la máquina lista en cada etapa de la restauración.

- Trabajar seguro: El T debe quedar siempre bien asegurado por medio de tacos colocados en las ruedas ya que no es recomendable trabajar debajo de un coche sostenido únicamente por un gato.

- Preservar del óxido: Mientras no comencemos a encarar el armado, es conveniente dejar todo tan sucio como fue sacado en el desarme; el aceite, el polvo y la grasa servirán como momentáneos protectores del óxido.

Desmontar la carrocería

Comenzaremos por el radiador y su carcasa, la parte quizás más importante de todas, por lo que requerirá especial cuidado para evitar abolladuras. No olvidar que la máscara del radiador con la marca grabada es la característica personal del auto. Las mangueras de agua intentarán salvarse para tenerlas como modelo solamente — seguramente estarán arruinadas y vulcanizadas a las bocas de metal por el paso del agua caliente.

El capot irá al mismo lugar de depósito que los guardabarros, los que deberán desprenderse del chasis con soportes y todo.

Si el coche conserva el tapizado original, convendrá dejarlo en su lugar para simplificar la tarea del tapicero. No debemos tirar la tapicería, aunque esté muy deteriorada, porque si es original nos servirá de modelo para reproducirla.

Repasando, los pasos a seguir en el desarme de la carrocería son:

  1. Sacar los elementos externos que requieren más cuidado: parabrisas, faros, etc. Todo esto deberá acondicionarse convenientemente, envuelto con muchos papeles de diario.
  2. Rueda de auxilio, baúl si lo tuviera y otras piezas grandes y menos delicadas podrán archivarse en lugar seguro.
  3. La capota se pliega o se la saca con armazón y se la guarda, en lo posible, colgándola del techo.
  4. Capot, guardabarros, estribos y faldones laterales seguirán el orden de desarmado.
  5. Si las bisagras están en escuadra, no conviene desarmar las puertas hasta comenzar la reparación de la chapa.
  6. Sacar el radiador y poner a buen recaudo. Conservar las mangueras de agua como muestra.
  7. Desconectar el tanque de nafta (mod. 26 y 27), el bloque de conectores eléctricos, el botón de bocina, el resto de la instalación eléctrica, el tablero, la columna de dirección y ya podemos levantar la carrocería.

Desarmar las partes mecánicas

El manipuleo y desarme de los elementos sujetos al chasis: motor, trasmisión, suspensiones, etc., se ve agradablemente facilitado una vez que la carrocería fue removida.

Mesa para el motor

Es importante contar con una buena mesita metálica con ruedas lo suficientemente robustas, para poner allí el motor una vez separado del chasis. Tenerlo a una determinada altura cómoda para manipularlo es fundamental.

Como primer paso, se quitarán los elementos externos del motor: múltiples (el de admisión con el carburador), dinamo, distribuidor, motor de arranque, ventilador, bocina, chapones inferiores que unen el motor al chasis y la caja de bobinas (mod. 26 y 27). Se debe tomar la precaución de colocar trapos o papeles en las bocas del dinamo, arranque y de admisión y escape para evitar la entrada de basuras a los cilindros.

Una vez que quitamos los elementos externos, vamos a desprender la trasmisión. El cardan se desconecta de la caja sacando los cuatro tornillos que lo sujetan.

Se debe separar el tensor del eje delantero, desprendiendo su extremo de bola de la parte inferior del cárter.

Se sigue con la columna de dirección. Si el brazo que sale del eje de dirección está muy agarrado, conviene sacar el conjunto, porque si se lo golpea, se corre peligro de dañarlo.

En este momento, se puede extraer el motor, usando dos o tres tornillos de la tapa de cilindro como anclaje de la grúa.

Si tiene que transcurrir algún tiempo antes de que podamos abordar su reparación, conviene llenar el cárter con aceite limpio, desmontar las bujías y verter aceite en el interior de los cilindros para que se conserven sin ningún contratiempo.

Luego se sueltan las varillas de freno de las ruedas traseras y se saca la grampa del elástico trasero, dejando el elástico sujeto a las cañoneras del diferencial. Así saldrá el tren trasero completo con elásticos y ruedas.

Se extraen las demás partes que aún permanecen sujetas al chasis: tanque de nafta (modelos hasta 25), caño y escape, botón de arranque, porta rueda de auxilio, palanca de freno de mano y batería y su soporte.

Por último, se sacan las tuercas del cojinete delantero y se extrae el tren delantero.

¡Por fin estamos al final del comienzo! Tenemos delante un flaco y acerado chasis sobre caballetes que será la base de nuestra restauración.

El chasis pelado

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